Publicado: 30 de Marzo de 2017

El lino o linaza ha sido utilizado desde tiempos de los egipcios para crear textiles, aunque también se utilizaba con fines alimenticios. De hecho, Carlo magno obligaba a sus subditos a consumirlas por su efecto beneficioso para la salud.  Las semillas de lino tienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, anticancerígenas, regulan los estrógenos e impiden la metástasis. Ideal para personas con problemas digestivos y diarrea. Si, por el contrario, se es propenso al estreñimiento las semillas de lino regulan el tránsito intestinal de manera sorprendente. Es tomarlas y sentir la necesidad de ir al baño. ¡Cuánto dinero podría ahorrar la Seguridad Social si recomendase el uso de estas semillas!
Se aconseja tomar dos cucharadas de semillas de lino a diario. Pueden esparcirse en la ensalada, añadirse a las cremas o sopas, a los zumos, a la leche vegetal, etc. Pero hay que tomar una precaución: molerlas, pero justo antes de consumirlas o como mucho una semana antes, pues los omega 3 se degradan.